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Un almacén «lights-out», es decir, una instalación en la que la intervención humana es mínima o inexistente, ha sido objeto de debate en los últimos años. De hecho, el volumen de búsquedas en línea sobre la automatización de almacenes ha experimentado un importante auge, con un aumento de más del 450 % solo en los últimos 5 años.[1] Al analizar los datos del mercado mundial de la automatización de almacenes, su rápido crecimiento resulta evidente. En 2025, se valoró en 29 980 millones de dólares estadounidenses y se prevé que alcance los 65 740 millones de dólares en 2031, con una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) del 13,98 % durante este periodo. [2] Gartner también prevé que, para 2030, el 50 % de los nuevos almacenes en los mercados desarrollados se diseñarán como instalaciones centradas en la robótica.[3] Por lo tanto, resulta interesante comprender mejor en qué consisten estas instalaciones avanzadas y por qué los almacenes están cada vez más automatizados.
En primer lugar, comencemos por analizar qué son los almacenes «lights-out». Se trata de instalaciones dotadas de sistemas de automatización muy sofisticados, capaces de ejecutar la mayor parte de las operaciones diarias de almacén con tan poca intervención humana que no es necesario ajustar los controles de iluminación y temperatura para los trabajadores. En su lugar, los robots autónomos, los sistemas automatizados de manipulación de materiales y las estaciones de trabajo automatizadas pueden llevar a cabo el movimiento de materiales a lo largo de todos sus ciclos.
Aunque un almacén «lights-out» implica una instalación totalmente autónoma, la automatización de almacenes no es un concepto de «todo o nada». Se trata más bien de un espectro compuesto por diferentes elementos básicos que pueden dar soporte a diversos procesos y operaciones. Los almacenes «lights-out» simplemente aprovechan estos elementos básicos de automatización y los coordinan entre sí para que se produzca un flujo continuo de materiales. Sin embargo, cabe señalar que, según Kardex, la mayoría de los almacenes actuales se sitúan en algún punto entre un funcionamiento totalmente manual (63 %) y uno totalmente automatizado (6 %), y que muchas instalaciones cuentan con una combinación de procesos automatizados y manuales (31 %).[4] Esto plantea la siguiente pregunta: si una mayoría tan amplia de almacenes sigue funcionando de forma manual, ¿por qué se está disparando la popularidad de la automatización de almacenes?
